Todo aquel que sea aficionado
a la lectura tiene presente la satisfacción y la calidez, que se
siente al abrir un libro nuevo. Ese olor a recién salido del horno,
que caracteriza a un nuevo tomo. Aquel que tanto deseábamos tener
entre nuestras manos. Aquel que nos acompañara el resto de nuestra
vida contemplando, tímida y silenciosamente, el transcurso del
tiempo desde las estanterías de nuestro hogar. Gran parte de su
existencia se basara en observar el paso de los días desde el
estante de nuestra biblioteca particular. Sin embargo, en algún
momento, su paciente espera se verá compensada.
Muchos creímos que con las
nuevas tecnologías, y los infinitos medios para satisfacer nuestras
necesidades lectoras, estos quedarían relegados al olvido. Algo así
como lo que sucedió en su día con los vinilos y las cintas de
casete. No obstante, un pequeño hilo de luz despierta la esperanza
que muchos creíamos perdida: los libros en formato impreso, es
decir, en papel, nunca serán relegados.
O eso deseamos.
Un grupo de compañeros de la
facultad de Ciencias de la Información de la UCM, hemos realizado
una encuesta para esclarecer las hábitos de consumo cultural de los
jóvenes. Centrándonos en los hábitos de lectura, debemos destacar
que de las 167 personas a las que hemos consultado, 127 elije el
papel como formato predilecto para la lectura.
Le sigue el ordenador, con 52 personas que lo eligen como método
secundario de lectura. El
formato eBook, elegido por 30 de los 167 encuestados, tiene un número
significativo de adeptos aunque, de momento, son muchos los que
prefieren el formato físico.
En cuanto a lugares elegidos
para llevar a cabo tan necesario hábito, el confort del hogar y las
infinitas horas que pasamos en el transporte público, son los que
marcan los espacios dedicados por los jóvenes a la lectura. El
momento del día que se destina a la lectura lo establece un viejo
conocido, el tiempo. Muchas de las personas encuestadas asumen leer
cuando tienen tiempo libre, por las noches antes de ir a dormir y los
pequeños espacios de tiempo destinados a moverse por la ciudad.
Mireia LopezSa
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