Mariano
Barbacid, distinguido bioquímico en
investigación oncológica
En
menos de diez años de
liderazgo, el bioquímico
convirtió el
Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en uno de los
principales centros de investigación biomédica del mundo
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| Mariano Barbacid Imagen de archivo del oncólogo Mariano Barbacid. (Chema Moya / EFE) |
Mariano Barbacid, investigador de reconocido prestigio internacional en el campo de la biología molecular centrada en tumores humanos, falleció la pasada madrugada del martes 28 de Noviembre, dejando un legado de incalculable valor en el campo de la investigación oncológica para el tratamiento del cáncer.
Nacido
en Madrid en 1949, Mariano Barbacid se formó en la Universidad
Complutense de Madrid donde fue galardonado por su Ph.D. en
bioquímica. Continuó su formación en Estados Unidos como becario
en el National Cancer Institute (NCI), Bethesda, Maryland hasta
que en 1978 empezó con su propio grupo de investigación en biología
molecular de los tumores humanos. En 1982 fruto de este trabajo
se consiguió el aislamiento del primer gen del cáncer
humano, llamado H-RAS, y a la identificación de la primera
mutación que se asocia con el desarrollo del cáncer.
Pronto
destacó en sus estudios, y en 1982 publicó en la revista Nature los
importantes resultados obtenidos del aislamiento del primer oncógeno
humano. Ese mismo año publicaría de nuevo sobre la identificación
de la primera mutación asociada con el desarrollo del cáncer en
humanos y con los resultados obtenidos en sus estudios se
establecieron las bases moleculares del cáncer humano para sus
siguientes investigaciones en carcinogénesis que le
permiten demostrar a escala molecular que los cancerígenos químicos
inducen la creación de tumores mediante la activación de los
oncógenos. Esta línea de investigación estableció las bases para
identificar los oncógenos como dianas directas de los
agentes carcinogénicos.
En
1998 regresa a Madrid para ponerse al frente del Centro
Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
donde su labor lo convirtió en uno de los
principales referentes en centros de investigación
biomédica del mundo. En 2011 dejó sus funciones en el CNIO
para centrarse en su propia investigación que trata de diseñar
nuevos modelos animales de cáncer y en la identificación de dianas
moleculares que sirven para el diseño de nuevas estrategias
antitumorales lo que le otorga un potencial valor terapéutico.
La
relevancia de sus aportaciones fue reconocida a lo largo de toda su
carrera con numerosos premios meritorios como el Young
Investigator Award of the American Association of Cancer Research
(Premio Joven Investigador de la Asociación Estadounidense de
Investigación del Cáncer) con el que fue premiado
en 1986, el Premio Steiner en 1988, el Premio Ipsen en
1994, el Brupbaher Cancer Research Prize en 2005 o la Medalla de
Honor de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer
WHO en 2007.
Como
citara Mariano Barbacid en su ceremonia de investidura
como Doctor
Honoris Causa dela
Universitat de Barcelona “durante
las últimas décadas, las sociedades occidentales han alcanzado un
nivel altísimo de conocimiento y desarrollo en el ámbito
biosanitario, gracias al cual no es aventurado decir que la mayoría
de enfermedades se han podido erradicar, con tres grandes
excepciones: las enfermedades cardiovasculares, las
neurodegenerativas y, sobre todo, las enfermedades oncológicas,
comúnmente agrupadas bajo la palabra cáncer” con
las que aprendió y combatió Mariano a lo largo de toda su
carrera.
Este
es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura
de
Periodismo
Especializado en Ciencia y Cultura.

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