miércoles, 29 de noviembre de 2017

-Obituario ficticio de Mariano Barbacid-

Mariano Barbacid, distinguido bioquímico en
investigación oncológica
En menos de diez años de liderazgo, el bioquímico convirtió el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en uno de los principales centros de investigación biomédica del mundo

Mariano Barbacid Imagen de archivo del oncólogo Mariano Barbacid. (Chema Moya / EFE)

Mariano Barbacid, investigador de reconocido prestigio internacional en el campo de la biología molecular centrada en tumores humanos, falleció la pasada madrugada del martes 28 de Noviembre, dejando un legado de incalculable valor en el campo de la investigación oncológica para el tratamiento del cáncer.
Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid se formó en la Universidad Complutense de Madrid donde fue galardonado por su Ph.D. en bioquímica. Continuó su formación en Estados Unidos como becario en el National Cancer Institute (NCI), Bethesda, Maryland hasta que en 1978 empezó con su propio grupo de investigación en biología molecular de los tumores humanos. En 1982 fruto de este trabajo se consiguió el aislamiento del primer gen del cáncer humano, llamado H-RAS, y a la identificación de la primera mutación que se asocia con el desarrollo del cáncer.
Pronto destacó en sus estudios, y en 1982 publicó en la revista Nature los importantes resultados obtenidos del aislamiento del primer oncógeno humano. Ese mismo año publicaría de nuevo sobre la identificación de la primera mutación asociada con el desarrollo del cáncer en humanos y con los resultados obtenidos en sus estudios se establecieron las bases moleculares del cáncer humano para sus siguientes investigaciones en carcinogénesis que le permiten demostrar a escala molecular que los cancerígenos químicos inducen la creación de tumores mediante la activación de los oncógenos. Esta línea de investigación estableció las bases para identificar los oncógenos como dianas directas de los agentes carcinogénicos.
En 1998 regresa a Madrid para ponerse al frente deCentro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) donde su labor lo convirtió en uno de los principales referentes en centros de investigación biomédica del mundo. En 2011 dejó sus funciones en el CNIO para centrarse en su propia investigación que trata de diseñar nuevos modelos animales de cáncer y en la identificación de dianas moleculares que sirven para el diseño de nuevas estrategias antitumorales lo que le otorga un potencial valor terapéutico.
La relevancia de sus aportaciones fue reconocida a lo largo de toda su carrera con numerosos premios meritorios como el Young Investigator Award of the American Association of Cancer Research (Premio Joven Investigador de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer) con el que fue premiado en 1986, el Premio Steiner en 1988, el Premio Ipsen en 1994, el Brupbaher Cancer Research Prize en 2005 o la Medalla de Honor de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer WHO en 2007.
Como citara Mariano Barbacid en su ceremonia de investidura como Doctor Honoris Causa dela Universitat de Barcelona durante las últimas décadas, las sociedades occidentales han alcanzado un nivel altísimo de conocimiento y desarrollo en el ámbito biosanitario, gracias al cual no es aventurado decir que la mayoría de enfermedades se han podido erradicar, con tres grandes excepciones: las enfermedades cardiovasculares, las neurodegenerativas y, sobre todo, las enfermedades oncológicas, comúnmente agrupadas bajo la palabra cáncer” con las que aprendió y combatió Mariano a lo largo de toda su carrera.

Este es un obituario ficticio realizado como práctica para la asignatura de
Periodismo Especializado en Ciencia y Cultura.

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